El pesebre valenciano del PP, por Julià Álvaro, xornalista de Canal 9

Con motivo das 100.000 visitas ao noso blog iniciamos hoxe a publicación dunha serie de colaboracións sobre a manipulación xornalística, o uso gubernamental dos medios públicos e o entreguismo político dalgúns profesionais da información. O primeiro artigo é dun compañeiro de Canal 9, Julià Álvaro, a quen lle queremos agradecer especialmente a súa colaboración con Eunonmanipulo. A finais de decembro mandounos o seguinte texto que semella retratar o que estamos vivindo na TVG desde hai anos.

Con motivo de las fiestas de Navidad, el President de la Generalitat valenciana, Alberto Fabra, invitó a los distintos medios de comunicación, a sus periodistas, a la tradicional copa navideña. El mismo Presidente que acaba de cerrar Ràdio-Televisió Valenciana (RTVV) después de años de manipulación, censura y persecución de profesionales, el mismo que se niega hacer pública la documentación que le piden los partidos opositores, el que no asiste a debates, el que no concede entrevistas, el que huye de las ruedas de prensa… Ese mismo President invitó a beber a los “plumillas”y, pese a que la Unió de Periodistes Valencians pidió que se boicoteara el acto, los periodistas asistieron, y bebieron con Fabra, se dieron la mano, incluso alguna que otra palmada en la espalda. Los periodistas tenemos el enorme problema de sufrir una cierta tendencia al apesebramiento. Estamos para controlar al poder pero nos deslumbra el poder.

Deslumbrados por el PP

La Redacción de Canal 9 se pasó muchos años deslumbrada por el poder del Partido Popular. No fue un destello cegador, fue progresivo. Cuando el PP  llegó al poder en Valencia, los miembros de la Redacción de Canal 9 ya llevábamos tiempo reclamando la necesidad de un Estatuto de Redacción. Los socialistas habían cometido graves errores desinformativos, una evidente manipulación en los contenidos, en su selección. Lo que no sabíamos es que esos errores iban a convtirse en horrores.

EL PP aceptó un Estatuto de Redacción, aunque nunca pensó cumplirlo. Estaban convencidos de que podrían comprar las suficientes voluntades para convertirlo en papel mojado, pero se equivocaban. Se toparon con una redacción que se creía el Estatuto y que lo aplicó. Fueron, entre 1996 y 2004, años de denuncias constantes, de reclamaciones públicas, de notas internas y, también, de notas de prensa. Llegamos a comparecer ante el Parlamento valenciano para denunciar la manipulación y la censura del PP. Ni los medios, ni la sociedad, en esos años sumidos todos en el sueño de la abundancia infinita a golpe de grandes proyectos y grandes pelotazos urbanísticos, nos hicieron demasiado caso.

Profesionales huecos y conciencias hipotecadas

Nuestra soledad reforzaba a nuestros directivos manipuladores que, de amenaza en amenaza, consiguieron desactivar el Comité de Redacción y, así, cargarse el Estatuto. Renovaron el departamento, lo llenaron de fieles, de profesionales huecos y de conciencias hipotecadas. Despidieron a los “malos” y, cuando no los pudieron despedir, los marginaron. Periodistas que de tal solo tenían el título (o ni eso) empezaron a ser los referentes informativos de la cadena y, entonces sí, se trabajó desde el deslumbramiento permanente. Ese mismo que, estos días, nos lleva a compartir copa con Alberto Fabra a cuenta del dinero de todos.

El gran gabinete de prensa del PP: “Cuando dejamos de serles útiles, nos cerraron”

El caso es que el producto para el cual existía Canal 9 se nos escapó de las manos, no había más servicio que ser el gran gabinete de prensa del PP; primero de Zaplana, después de Camps y, al final, de Alberto Fabra. Olvidamos la dignidad, nuestro compromiso social y perdimos toda credibilidad y toda la audiencia. Nuestro final estaba escrito. Cuando dejamos de serle útil incluso al PP, nos cerraron.

Como además de poco honrados, los dirigentes del PP valenciano son muy incompetentes, no han sabido ni callarnos con un funeral discreto. El desenlace de nuestro culebrón antidemocrático los ha puesto, una vez más, en evidencia, y la misma sociedad a la que tantas veces defraudamos, ha salido a decir que no, que de cierra nada. Nunca fuimos la televisión que necesitaba el País Valenciano pero el país necesita una televisión pública y nadie acepta que la cierren quienes la han destrozado.

En esas estamos. Somos muertos que gozamos de muy buena salud, de mejor salud que nunca. Lo que nuestras reivindicaciones no habían conseguido jamás, encender el debate sobre el derecho a la información en democracia, lo ha conseguido el PP. Hoy, por todos los pueblos, se multiplican los debates y las conferencias sobre RTVV, su necesidad y su futuro. Los partidos de la oposición se han comprometido a recuperar los medios públicos si en 2015 se da el cambio de gobierno que pronostican las encuestas, y a recuperarlos como toca. Estaremos atentos para que no se les olvide.

Negro como el periodismo que se ha hecho en la casa

De momento,  Canal 9 ha dejado de emitir, le das al botón de tu mando y te aparecen unas barras y un aviso de que no hay señal. 24 años después, Canal 9 se ha ido a negro. Un negro tan negro como la gestión global del PP en el País Valenciano, como el periodismo que se ha hecho en la casa y como el futuro de Alberto Fabra. Quién nos iba a decir que tras tanto tiempo de contenidos vergonzantes y de gestión propia de delincuentes, Canal 9 iba a ser el gran símbolo de la recuperación del autogobierno efectivo de los valencianos… Así de torpes han sido y ni con pesebres navideños van a salir sanos y salvos. No les va a servir ni cambiar a pastorcillos por periodistas.

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